En el Medio Oriente ya se han despejado amplias zonas Judenrein (limpias de judíos). La discriminación étnico-religiosa empezó en 1948, durante la guerra de la independencia de Israel, una conflagración desencadenada por seis Estados árabes contra la población judía de Tierra Santa, con el manifiesto propósito de ahogarla en el mar. En forma paralela, casi 800.000 judíos fueron expulsados de Libia, Egipto, Marruecos, Túnez, Siria e Irak. Ahora no queda un solo judío en la Franja de Gaza. También la Autoridad Palestina aspira a la total ausencia de judíos bajo su jurisdicción. En cambio, el 20% de la población israelí es árabe, con plenos derechos ciudadanos.
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