El atentado que acabó a finales de mayo con la vida de cuatro personas en el Museo Judío de Bruselas ha reavivado los viejos fantasmas del antisemitismo en la población judía de Europa, que observa también con creciente preocupación el ascenso de ideologías abiertamente xenófobas en el seno de la Unión Europea. El asesinato el pasado 24 de mayo de dos turistas israelíes de Tel Aviv que visitaban el Museo Judío de Bruselas y de dos de los trabajadores del centro ha encendido todas las alarmas en las comunidades judías europeas. El crimen, atribuido a un joven francés de ascendencia argelina que había combatido en Siria con las milicias yihadistas, de nombre Mehdi Nemmouche, no es consecuencia de un arrebato puntual, tal y como ocurrió hace un par de años en el ataque a una escuela judía de Toulouse, sino que habría sido minuciosamente planeado. El hallazgo en poder del presunto asesino, que fue detenido posteriormente en Marsella, de un vídeo que recogería fragmentos del atentado, avalaría una hipótesis que, de confirmarse, podría ser el punto de partida de una estrategia contra intereses judíos en territorio europeo.