Un documento publicado por el Consejo de Seguridad Alimentaria y el Cuartel General de los Secuestrados, que se basa en testimonios y exámenes médicos de quienes regresaron, afirma que «el hambre, la negligencia y la falta de acceso al agua deterioran la función cognitiva y mental, y pueden provocar la muerte». Crédito foto: Ynet