Unos 400 mil argentinos marcharon ayer bajo la lluvia de Buenos Aires para pedir justicia por la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman, quien acusó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de encubrir la responsabilidad de Irán en el atentado de la mutual judía AMIA, el 18 de julio de 1994, que dejó un saldo de 83 muertos.