En cuestión de pocas horas, la insinuación presidencial de que podría haber algo oscuro en el atentado a la embajada israelí de 1992 se convirtió en tema también para el premier israelí Benjamin Netanyahu, quien, ante un plenario de legisladores norteamericanos, afirmó tajante: «Irán bombardeó un centro comunitario judío [por la AMIA] y la embajada de Israel en Buenos Aires».