Imitando la apuesta de Mahoma en el sitio de Medina, obligan a la población local a cavar trincheras alrededor de la ciudad, mientras la aviación iraquí lanza panfletos avisando que «se acerca la hora cero»
Imitando la apuesta de Mahoma en el sitio de Medina, obligan a la población local a cavar trincheras alrededor de la ciudad, mientras la aviación iraquí lanza panfletos avisando que «se acerca la hora cero»
Las autoridades tunecinas identificaron a los dos autores del ataque terrorista que ayer se cobró la vida de al menos 20 personas, aunque todavía no han podido confirmar su pertenencia a un determinado grupo yihadista. Aún se desconoce si pertenecían a una organización en particular
Existe una opinión muy difundida alrededor del globo que consiste en señalar que si el conflicto israelí-palestino terminara mañana, el leitmotiv de la yihad, la guerra santa contra “los pérfidos judíos”, siempre presente en el islam radical, perdería su tono para eventualmente convertirse en un susurro. Esta creencia supone que si los israelíes y palestinos firman la paz, tanto árabes como musulmanes en general no tardarán en verse forzados, dadas las circunstancias, a resignarse a convivir con un Estado judío como vecino. No obstante, si bien esta hipótesis se justifica con algunos argumentos, vistas las cosas en perspectiva, la misma resulta poco realista – y hasta algo ilusoria también.
No hay que ser simpatizante de Benjamin Netanyahu ni estar feliz con los resultados de las elecciones israelíes que concluyeron claramente con su victoria, para rechazar la forma en que los palestinos-ante todo representantes oficiales de la Autoridad Nacional Palestina en Ramallah-reaccionaron ante ella.