Un modo de evaluar la calidad política del acuerdo en ciernes entre las potencias mundiales y la República Islámica de Irán consiste en contrastar el comienzo con el final. Durante la última década, el Consejo de Seguridad de la ONU logró adoptar seis resoluciones que le prohibían a Teherán enriquecer uranio; el acuerdo actual, con ciertas restricciones, le permitirá seguir haciéndolo.