Hace unos pocos días, el 30 de marzo, se recordaron los quinientos trece años de la expulsión de los judíos de España, decretada el 30 de marzo de 1492 y que alcanzó a más de cien mil personas.Se cerró de ese modo un período que contrariamente a lo que suele proclamarse no fue feliz para el pueblo judío. El mentado encuentro positivo de culturas, fue más un mito justificatorio que una realidad. Lo cierto es que la convivencia pacífica de las grandes religiones del Libro estuvo siempre erizada de suspicacia y violencia.