Como los medios de todo el mundo -incluida la diaria- dieron a conocer hace un par de semanas, la subasta de un puñado de acuarelas, supuestamente pintadas por Adolf Hitler en los años 10 del siglo pasado, generó casi medio millón de dólares y, como cereza, fueron vendidas en Núremberg, la misma ciudad donde entre 1945 y 1946 se habían celebrado los juicios a los criminales nazis: en Alemania ese tipo de venta no está prohibida, porque en ninguna de las imágenes aparece la esvástica (que todavía no se puede “usar” ni “comercializar” en varios países europeos).