Desde 1948, a nosotros, los árabes se nos ha enseñado que todo lo que necesitamos hacer es deshacernos del Estado judío, y después todo el resto estará bien. Nuestros dictadores se aprovecharon de esa idea. El presidente egipcio Gamal Abdel Nasser encarceló y ejecutó a sus opositores usando su famosa excusa: “Ninguna voz debe permitirse a excepción de las de la guerra contra Israel”.