Los jueces franceses encargados de la investigación sobre la muerte de Yasser Arafat desestimaron la denuncia de «asesinato» del líder palestino por falta de pruebas, informó la fiscalía de Nanterre.
Los jueces franceses encargados de la investigación sobre la muerte de Yasser Arafat desestimaron la denuncia de «asesinato» del líder palestino por falta de pruebas, informó la fiscalía de Nanterre.
La portada de El País de España del 8 de agosto lo decía todo. Una imagen habla más que mil palabras, y lo que entonces se veía era desgarrador. Tal como leía el periódico, se veía “el caos” migratorio en el Mediterráneo. Decenas de personas luchando para mantenerse a flote y no ahogarse y quizás, con la gracia de Dios, llegar a salvo a territorio europeo. Se trata, en su mayoría, de desplazados que huyen de la guerra en Siria y buscan establecerse en la seguridad y relativa prosperidad del continente europeo. Por ello, con sus periodistas indignados por la situación, Al Jazeera expresó que dejaría de referirse a los damnificados como “migrantes”, para en cambio reflejar la realidad con el término “refugiados”.
Pensábamos escribir la columna de hoy sobre Irán-nuevamente- , que anunció no permitirá que el Maestro Daniel Barenboim brinde un concierto en Teherán porque es ciudadano de Israel. Barenboim, criticado en el propio Israel por posturas que ha adoptado que se suelen considerar exageradamente comprensivas de los palestinos e injustamente críticas de Israel, está convencido de que con el diálogo y la música puede derribar fronteras.
Dice Freud que ningún otro pueblo en el mundo ha mostrado tanto placer en ponerse a sí mismo como blanco de su humor que el pueblo judío. Tampoco parece haber otra cultura con tanta inclinación a reírse en medio de las peores adversidades