Entre las décadas de los 60 y 70 comenzaron a cobrar las cantidades de la Seguridad Social a pesar de ser sospechosos. La legislación permitía que si abandonaban el país antes de ser deportados pudieran seguir disfrutando de los beneficios sociales, que muchos hicieron en Europa. Esta semana la agencia federal publicará un informe con los detalles de los cerca de 133 que pudieron cobrar en EEUU 14, 5 millones en total y 5,7 en sus retiros europeos