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Los judíos quieren recuperar la «Biblia de Kennicott»

Los judíos quieren recuperar la «Biblia de Kennicott»

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Han pasado 540 años desde que el escriba Moshe Ibn Zabarah redactó en A Coruña la Biblia de Kennicott, que fue ilustrada por Joseph Ibn Hayyim. Esta obra, considerada como una de las cumbres de la ilustración medieval, fue encargada por el judío coruñés Isaac de Braga y, tras una serie de avatares, la adquirió en Inglaterra, en 1771, el hebraísta y párroco de la iglesia cristiana de Oxford Benjamín Kennicott, que desde entonces da nombre a este volumen. Ahora la comunidad judía Galicia Bnei Israel quiere que el volumen retorne a la ciudad donde fue escrita y de la que salió «tras el decreto de los Reyes Católicos por el que se ordenó la expulsión de los judíos de España», indicaron fuentes de este colectivo.

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Historiadores de la Shoá en Vilna

Historiadores de la Shoá en Vilna

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Varios judíos de Vilna asisten a la inauguración de los cursos de idioma y literatura Idish en la Universidad estatal de Lituania. Me llama la atención que muchos de ellos son profesores de Historia. Conversamos en Idish. Les pregunto, en una rueda de conversación: -¿Por qué hay tantos historiadores en Vilna? ¿Se dedican a la Historia de la Shoá de la cual han sido testigos?

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Khatyn, la sangrienta masacre en la que los nazis quemaron vivos a bebés y niños

Khatyn, la sangrienta masacre en la que los nazis quemaron vivos a bebés y niños

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Marzo, día 22 de 1943. En plena Segunda Guerra Mundial, una unidad de las temibles SS nazis (las tropas más ideologizadas de Adolf Hitler) llega al pequeño pueblo bielorruso de Khatyn. Su sed de venganza es insaciable, pues acaban de perder a uno de sus oficiales por el ataque de un grupo de soldados enemigos. Sin mediar palabra sacan a un pueblo entero de sus casas. Mujeres con bebés en sus brazos, niños, enfermos y hombres de todas las edades. Cegados por la ira, obligan a una buena parte de ellos a meterse en un cobertizo, que cierran a cal y canto y al que posteriormente prenden fuego. Es su cruel forma de reparar el agravio que acaban de sufrir y llevar, de paso, a 149 inocentes a la tumba.

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