Es la primera vez que un dignatario de primera línea de la Iglesia Católica pide la condena penal de un “colega” de otra fe religiosa. Reclama que la Justicia sancione (sin citarlo por su nombre) al emir Samir Salem, director del Centro Islámico Egipcio de Cultura de la Embajada de Egipto por haber casado a dos personas por el rito islámico. Argumenta que el delito se cometió porque la pareja omitió celebrar antes su matrimonio en el Registro Civil.