Fue un viernes de terror. En un hotel de playa en Túnez dos terroristas asesinaron a 38 turistas e hirieron a 39 más. En Kuwait, un terrorista suicida hizo estallar un bomba en una mezquita chiita y mató a 27 personas y dejó 202 heridos. Estado Islámico (EI) se hizo responsable de esta matanza. En Francia, una persona fue decapitada poco antes de un asalto a una planta de gas en Lyon. El objetivo del ataque era hacer estallar la instalación. Según las autoridades, Yassin Salhi, el acusado del atentado, habría tenido vínculos con grupos musulmanes radicales.