El pasado 6 de octubre se cumplieron 42 años del ataque sorpresivo por parte de Egipto y Siria contra Israel, que le costó la vida a casi 2700 soldados israelíes, el 0,1% de la población, que entonces era de aproximadamente dos millones y medio. Sin embargo, cuatro años después, Anwar el-Sadat, líder que encabezó este ataque, era recibido con honores en Jerusalén. Esto nos demuestra que quien en un determinado momento es el peor enemigo puede transformarse luego en un aliado. La paz con Egipto rige hasta la actualidad