Tomamos el avión con destino a Israel y para nosotros se convierte en una «máquina del tiempo» en cuanto llegamos a la ciudad de Jerusalén. No es que Jerusalén sea todo en Israel, pero sí que guarda entre sus milenarias piedras toda la Historia Sagrada para las tres religiones monoteístas mayoritarias del mundo. Cristianos, judíos y musulmanes comparten las páginas del Libro Sagrado de sus doctrinas, que se desarrollaron en la mística ciudad de Jerusalén.