Se cumplieron 20 años del asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabin a manos de un extremista judío, efeméride que coincide con un repunte de la tensión entre israelíes y palestinos y el sueño de paz en la región hecho añicos. Fue el 4 de noviembre de 1995, un sábado por la noche, cuando Rabin acababa de abandonar el podio en una gran manifestación a favor del proceso que había emprendido dos años antes con el líder palestino, Yasser Arafat, cuando ocurrió el magnicidio en la entonces plaza de los Reyes de Israel de Tel Aviv, posteriormente renombrada en su memoria.