Juan Lioi Verde viajará como becario a Israel para formarse en un curso intensivo, y replicar el conocimiento adquirido en escuelas de la ciudad. Dice que ha habido avances educativos sobre la Shoá, pero que aún falta.
Juan Lioi Verde viajará como becario a Israel para formarse en un curso intensivo, y replicar el conocimiento adquirido en escuelas de la ciudad. Dice que ha habido avances educativos sobre la Shoá, pero que aún falta.
No les interesa ni el arte ni el conocimiento, solo la posesión. Y la posesión tiene un valor. Esa lógica es la que está detrás del tráfico de antigüedades u obras de arte del Medio Oriente. Quizás hoy no haya en el mundo un lugar tan jaqueado por mercaderes del arte como Irak, Libia o Siria. El mercader puede llevar gente desde Turquía a Grecia u obras de arte que terminan financiando el Estado Islámico. Más todavía: coleccionistas privados de arte encargan piezas exclusivas al Estado Islámico y los yihadistas venden hasta trozos de ciudades históricas destruidas por las hordas con banderas negras.
Los mensajes fueron dejados en los buzones de varias familias. Les avisan que serán decapitados «en nombre de Alá» si no se convierten al islamismo y agregan: «Vamos a bombardear sus cadáveres podridos».
Aquí es donde hemos elegido vivir, y viviremos con terrorismo durante muchos años – es decir, si no morimos antes de un ataque al corazón, en atentados suicidas o apuñalados por una niña de 14 años de edad de Jerusalén Oriental. La “conclusión”, como solemos decir y escribir, es que el terrorismo palestino continuará. Con pausas cortas y largas, con cuchillos y con fuego emboscado. Casi siempre hubo terrorismo, y probablemente siempre habrá terrorismo.