La insurrección del grupo islamista nigeriano Boko Haram impide que más de un millón de niños vayan a la escuela, denunció ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La insurrección del grupo islamista nigeriano Boko Haram impide que más de un millón de niños vayan a la escuela, denunció ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Ante los ojos de un uruguayo anclado en París por varios días luego de los cruentos ataques de terroristas islámicos, se abre un escenario tan inquietante como multifacético. Cuesta creer que la capital francesa, aunque no haya perdido sus encantos sea ahora un sitio donde la gente evita aglomeraciones, las tiendas exigen ver qué hay dentro de la cartera de sus clientes, las terrazas de los cafés exhiben escasos comensales y las guardias policiales y militares transitan ubicuas, con ametralladoras y perros ovejeros alemanes curiosamente calzados con zapatitos protectores.
El ministro de Educación y presidente del partido Habait Hayudi, Naftali Bennett, anunció este lunes, durante una reunión con su facción política, que se encuentra estableciendo la “primera universidad árabe” en Israel.“Por primera vez estamos estableciendo un colegio académico general en una ciudad árabe. Esto es histórico para el sector árabe y para el Estado de Israel”, afirmó.
Los recientes ataques terroristas en París reflejan el surgimiento de una nueva generación de yihadistas que difumina la línea divisoria entre el crimen organizado y el extremismo islamista, utilizando habilidades perfeccionadas en la infracción de la ley al servicio del radicalismo violento.