Su cara en remeras, pósters, tazas, marcalibros; su nombre en miles de canciones, libros, películas. Sigmund Freud se convirtió pronto en una de las referencias más citadas del siglo XX y su poderío simbólico se extiende aún en el XXI. Es muy difícil que alguien no tenga aunque sea una vaga idea, un preconcepto acerca del maestro vienés, porque a través del planeta la sola mención de ese apellido es una clave para la broma, la argumentación o la polémica, cada vez que se habla de sexualidad se lo invoca y, al menos en forma de introducción, su doctrina (el psicoanálisis) es estudiada en todas las orientaciones humanísticas. Este año se cumplen a la vez 160 años de su nacimiento y 130 de la apertura de su consultorio para el tratamiento de la histeria.
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