“No Italia, no es así”, fue mi primera reacción cuando leí sorprendida la noticia de que se habían cubierto las estatuas de los Museos Capitolinos, durante la visita éste lunes a Roma del Presidente de Irán Hassan Rouahani. Pasada la sorpresa y descartada la incredulidad, me quedé a solas con la vergüenza y por ello, aquí van mis descargos.