Israel tiene los ojos puestos en el técnico español Fernando Hierro para liderar lo que pretende ser una revolución en el fútbol nacional de acuerdo a un plan patrocinado por el Ministerio de Deporte y la Federación de Fútbol.
Israel tiene los ojos puestos en el técnico español Fernando Hierro para liderar lo que pretende ser una revolución en el fútbol nacional de acuerdo a un plan patrocinado por el Ministerio de Deporte y la Federación de Fútbol.
Como parte de la Semana del Espacio que se lleva a cabo en el Museo Eretz Israel, una exposición informa que investigadores utilizan imágenes satelitales para estudiar la asociación entre la luz artificial nocturna y su incidencia en enfermedades como la obesidad, el cáncer de mama y el cáncer de próstata en todo el mundo.
Raymond Gureme empuja liviano sus 91 años. «Nací en una caravana. Así que ruedo», dice este anciano francés menudo y tocado con sombrero de hombre respetable, de paso por Barcelona la semana pasada. La agilidad le viene de haber trotado de muchacho con el carromato del circo familiar. El padre era volteador de caballos; él, acróbata, payaso y trompetista. Vivía en la carretera con sus padres y sus ocho hermanos hasta que unos gendarmes les dieron el alto. Era la Francia de 1940, recién ocupada; aquella detención les truncaría la vida y el joven Raymond tuvo que emplearse con destreza circense para escapar de los campos de concentración nazis. Raymond Gureme, de paso por Barcelona, es uno de los últimos supervivientes del ‘Samudaripen’, el exterminio de romaníes en los campos de concentración del Holocausto.
Francia, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos: uno tras otro, los países occidentales elevan los niveles de alerta y el tono de una estrategia retórica con la que responder a la provocación de la violencia terrorista. Nos vemos convocados a una guerra contra Estado Islámico, o si se prefiere Daesh, cuya peligrosidad fue advertida demasiado tarde. El mal según el yihadismo. La filósofa italiana se pregunta qué distingue al terrorismo actual y sus guerreros, en los ataques de París, Kabul o Ankara.