Teniendo en cuenta la participación de los grupos terroristas en algunos de los casos espectaculares de violencia antijudía, la mayor parte de la discusión sobre el tema ha estado centrada en la influencia de los inmigrantes de Oriente Medio y el Norte de África, que han traído con ellos una mentalidad antijudía que tiene sus raíces en el conflicto con Israel. Pero por mucho que esos incidentes estén erosionando la idea de que las capitales occidentales son lugares seguros para las personas o instituciones identificables como judías, el problema no puede ser reducido por completo con la discusión sobre los inmigrantes o el Islam radical. Lo que ha ocurrido en Europa es que, al mismo tiempo, las élites culturales han estigmatizado al Estado judío y hay judíos que apoyan la idea de que Israel es un estado ilegítimo. Por lo tanto, la idea de que podemos deslindar la cruda violencia de las protestas de los intelectuales es engañosa.
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