UNOS AÑOS atrás, cuando el británico estadounidense Thomas Harding (1968) descubrió algunas cosas ocultas del pasado de su tío abuelo Hanns Alexander, fallecido en 2006, la sorpresa lo conmovió, pero más lo hizo la necesidad de escribir sobre dos peripecias humanas que de algún modo podrían sintetizar buena parte de lo ocurrido durante la primera mitad del siglo XX, en particular en lo concerniente a la Segunda Guerra Mundial y a algunos de sus protagonistas. Hanns Alexander recién pudo, al final de la guerra, llegar a Alemania. Tras arribar a Auschwitz decidió perseguir a su máximo responsable, oculto en algún lugar de Alemania.
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