Los talibán han rechazado sentarse hoy a la mesa de negociación para avanzar en una paz que cada vez parece más frágil en Afganistán. Mientras, los insurgentes expanden su dominio sobre un tercio del país, imponiendo una despiadada versión de la ley sharia que afecta indiscriminadamente a la población civil que vive bajo su yugo. Sin embargo, los insurgentes no aplican con el mismo rigor su visión extrema del islam a sus seguidores, comandantes y guerrilleros.