Otro atentado terrorista. Otra vez el mundo paralizado por el odio y el extremismo. Por la intolerancia, el miedo y el terror. Por la insoportable pregunta sin respuesta de qué nos está pasando. Por lo que quisimos pensar que eran unos locos sueltos y resultaron ser los hijos de una idea dispuesta a destruir por completo aquello en lo que siempre creímos. La democracia, la libertad, el pluralismo, la tolerancia y el respeto. Mientras nosotros, desde el otro lado del mundo, compartimos y retwiteamos. Pintamos nuestra foto de perfil, entramos más seguido al portal de noticias, subimos el volumen de la televisión. Por lo menos por hoy. Por lo menos mañana. Hasta que ya no haya nada que hacer. Hasta que pase a la historia. Hasta que llegue el próximo. ¿O acaso alguien piensa que podemos hacer algo al respecto?