El caso presentado por el sistema judicial de Irán era aparentemente simple: la joven Fatemeh Salbehi asfixió a su marido después de drogarlo en su casa de la provincia sureña de Fars, un crimen que se castiga con pena de muerte en la república islámica. Lo que provocó controversia en el caso fue que la persona que presuntamente cometió el crimen, Salbehi, tenía sólo 17 años, considerada menor de edad según los estándares jurídicos internacionales.