Tras el espantoso atentado de Tel Aviv, el pasado miércoles por la noche, que se cobró la vida de cuatro personas, el Gobierno de Israel reaccionó con lo que cualquier observador objetivo juzgaría como contención. Mientras que los palestinos celebraron la atrocidad, la reacción de la mayoría de los israelíes fue esa característica voluntad suya de seguir adelante con la vida cotidiana pese a la amenaza de ser asesinados por quienes desean su destrucción.