El hombre es bueno, pero la cultura del odio lo convierte en un potencial asesino. En Polonia, como en otros países de Europa, era muy común que un niño judío fuera apedreado por otros niños y lo llamaban, “maldito judío”. Era una expresión muy corriente según Román Kent, le estaban diciendo: “Tú no eres un ser humano. Con esas palabras daban el primer paso para deshumanizarme”.