La rapidez del movimiento talibán en nombrar sucesor, tras la muerte de su último líder, el mulá Mansur, pone de relieve la fortaleza del grupo terrorista afgano, que cuenta con posibilidades reales de reconquistar el poder en Kabul tras la retirada militar norteamericana. Tanto los talibanes (literalmente, estudiantes de teología islámica) como los otros dos grandes movimientos terroristas islámicos, ISIS (el autoproclamado Estado Islámico) y Al Qaida (la base), son suníes. Los tres comparten una interpretación radical del Corán y de la Sharía -la ley islámica- pero difieren en cuestiones de estrategia y de objetivo político final.