Según cuenta la leyenda, varias familias judías cruzaron el mar Mediterráneo poco después de la destrucción del templo de Salomón, hace más de 2.500 años, y se instalaron en la isla tunecina de Yerba. Con ellos, llevaban una piedra o una puerta —hay diferentes versiones— del templo. Sobre ella, construyeron una sinagoga, la Ghriba, que se ha convertido en lugar de peregrinaje anual para cientos de judíos de origen tunecino distribuidos por todo el mundo.