En una de las azoteas de la ciudad industrial de Mishor Adumim, en el desierto de Judea, entre Jerusalén y el Mar Muerto, cultivos de hierbas y lechugas de más de 4.000 mts. cuadrados dan empleo a unas 20 personas. Todas representan el mosaico que es la sociedad de Israel: judíos y árabes, religiosos y seculares, nacidos en el país e inmigrantes. “Todos trabajamos juntos y apreciamos la contribución que hace cada uno”, dijo Bentsion Kabakov, inmigrante ruso que estableció Aleinu Sustainable Aeroponic Greenhouse, un invernadero aeropónico, hace seis años.