En febrero de 1391, año del gran pogrom de Sevilla, el rey Juan I° de Portugal y a instancias de la iglesia católica, obliga por real decreto a los judíos portugueses a añadir a sus vestimentas una señal roja que les identifique y diferencie de los ciudadanos cristianos, consistente en una estrella de seis puntas que tendría que estar ubicada sobre la parte alta del tórax a efectos de fuera rápidamente distinguible, siguiendo las consejas olvidadas del Concilio de Letrán. Este dato es sobremanera importante, ya que los nazis utilizaron la misma técnica para la separación de la población judía de la sociedad alemana durante el Holocausto del Siglo XX.