Las obras de reforma de un viejo local familiar han sacado a la luz en Chaniá, preciosa ciudad al oeste de la isla de Creta, una carta escrita en 1945 por un griego interno en el campo de concentración de Dachau (Alemania). Una misiva que ha tardado 71 años en llegar a su destino, y que aún interroga a los fantasmas que deberían recibirla. Porque los descubridores del documento, la abogada Stella Batakis y su hermano Diomidis, buscan afanosamente a los destinatarios de la misma, o a sus descendientes, para cerrar este círculo de memoria y olvido.