Al igual que miles de familias en Irak y Siria, la de Hussein Hassan sufrió un verdadero calvario por la irrupción del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Mosul. Dos de sus hijos, Azad y Mohammed fueron castigados hace más de un año por los yihadistas con la amputación de su mano derecha, acusados de haber «robado» harina. Otro hijo de Hussein, en tanto, fue capturado por la organización extremista.