Desde el 23 de diciembre, cuando se aprobó la resolución 2334 en la Organización de las Naciones Unidas, el establishment en Jerusalén y Tel Aviv no ha dejado de analizar los factores que propiciaron el éxito de esa moción: ¿cómo es posible que, por primera vez desde 1979, el Consejo de Seguridad de la ONU haya condenado la construcción de asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados y exigido la suspensión inmediata de ese proceso de expansión en Cisjordania y Jerusalén Oriental?