El Museo Nacional del Bardo fue escenario de una de las peores tragedias de la historia contemporánea de Túnez. El 18 de marzo de 2015, una célula yihadista masacró a los turistas que lo visitaban, provocando la muerte de 24 personas, dos de ellas de nacionalidad española. Actualmente, un mosaico policromado con las efigies de las víctimas da la bienvenida a los visitantes en la entrada al recinto. Hoy, acoge una muestra que analiza la influencia entre islam, catolicismo y judaísmo.