En el césped de la Universidad de Tel Aviv (UTA) se escucha mucho hebreo, pero también árabe, inglés, español y francés. Los universitarios toman el desayuno y hojean libros sin ser conscientes de que son unos privilegiados. Lo saben los rectores y profesores de otros países que visitan con frecuencia este campus situado en el tranquilo barrio de Ramat Aviv, al norte de la ciudad. A falta de lugares santos, Tel Aviv ofrece un sinfín de espacios online, culturales, científicos y de ocio. La atractiva oferta diaria y nocturna es una de las causas de que su Universidad sea la más solicitada de los estudiantes israelíes. Pero no la única.
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