Con 30 kilos más en el cuerpo y la distancia que da el vivir a 3.170 kilómetros de la última cárcel siria que pisó, Omar El Shogre puede hoy hablar del infierno en vida. Sobrevivió durante tres años a más de cinco prisiones del Gobierno sirio. “La muerte era el camino más fácil, mucho más que soportar todo lo que nos hicieron”, dice al teléfono desde Estocolmo, ciudad en la que vive desde hace 14 meses.