Desde el surgimiento del ISIS en 2014 una larga lista de iglesias, mezquitas y monumentos históricos de valor incalculable para la humanidad fueron destruidos por el grupo terrorista en su campaña militar y cultural. En la mayoría de los casos se trató de actos deliberados contra los símbolos de civilizaciones antiguas o religiones diferentes al islam sunita salafista que profesan, o bien contra objetos y decoraciones que consideran heréticos dentro del sunismo.