La obra de un violonchelista húngaro asesinado en el Holocausto volvió a interpretarse este miércoles, más de ochenta años después de su muerte, en el hemiciclo del Parlamento Europeo y en presencia de su hija de 92 años, que aseguró que «aunque Hitler quemara libros, destruyera cuadros y matara a millones de personas, la música