La creciente ignorancia sobre lo que fue el Holocausto ha obligado a los museos a buscar nuevas formas de transmitir las implicancias del genocidio de seis millones de judíos. “¿Era alguien que escondía judíos?”, arriesga la adolescente Aleatha Hinds, de 17 años, mientras hace fila durante más de dos horas para ingresar a un museo dedicado a Ana Frank, la chica mundialmente famosa por el diario que escribió durante los 25 meses que pasó escondida junto a su familia en un anexo secreto de su casa de Amsterdam, durante la Segunda Guerra Mundial.