En las elecciones presidenciales de 1964 en Estados Unidos una candidata poco conocida se hizo presente: Yetta Bronstein. Era el típico estereotipo de la madre judía; buena ama de casa, obsesiva, sobreprotectora y excelente cocinera. Sus propuestas eran sencillas y claras. Ideas divertidas y buenas que tuvieron una difusión impresionante en todos los periódicos de Estados Unidos, pero que tenían un pequeño defecto: la candidata proponiéndolas no existía. Yetta Bronstein y su organización política “El Mejor Partido” fue la invención de los comediantes Alan Abel y su esposa Jeanne.