Venezolanos, dominicanos, portorriqueños, colombianos, bolivianos, japoneses, paquistaníes, sirios, asiáticos: la lista de los nuevos inmigrantes ha cambiado a la vieja ola de italianos y españoles. Pero el motivo es el mismo: llegan para buscar una mejor calidad de vida. Sin embargo la masiva ola de inmigrantes extranjeros —mayoritariamente latinoamericanos— no ha generado buena recepción en la sociedad uruguaya, que ahora la ve como casi una amenaza de quitar puestos de trabajos a los ciudadanos uruguayos. Esto es visto con preocupación por la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh) que ayer presentó su informe anual; el último del primer directorio de este organismo.