Este domingo, tras el atentado del Puente de Londres, se podría cantar esa nana que dice “London Bridge is falling down”. La capital británica amaneció triste después de que un grupo de tres terroristas atacara a los viandantes en el majestuoso London Bridge y, posteriormente, en el cosmopolita Borough Market. El método ha sido la combinación del atropello múltiple y del apuñalamiento indiscriminado, lo que nos indica que la organización del atentado era escasa y que su vinculación con el Daesh o Al Qaeda es, cuanto menos, cuestionable. No hay ni explosivos, ni armas automáticas… solo herramientas —cuchillos y coches— que están presentes en nuestra vida cotidiana y a las que podríamos acceder cualquiera con facilidad.