A punto de cumplir 84 años, Mauricio Rosencof tiene claro que lo mejor está por venir, porque la vida es una fiesta. Mira siempre hacia el futuro, pero tampoco olvida nada, porque se trata de vivir para contarla. Dice que si no fuera escritor, trataría de serlo. Está casado, tiene una hija y una nieta. Su último libro, La calesita de doña Rosa, tiene como protagonista a su madre y parte del momento en que, intimados por un desalojo, la familia debe abandonar la casa y el barrio.