La artista argentina Marta Minujín construye una exposición en Kassel parecida al Partenón en Atenas de más de 100.000 libros prohibidos o quemados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
La artista argentina Marta Minujín construye una exposición en Kassel parecida al Partenón en Atenas de más de 100.000 libros prohibidos o quemados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Las Embajadas de España en Bulgaria, Hungría y Rumanía y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), a través del programa de becas ART-EX, ha lanzado la iniciativa ‘Murales para la Libertad’, que rinde homenaje a los diplomáticos españoles Julio Palencia en Sofía, Ángel Sanz Briz en Budapest y José Rojas y Manuel Gómez-Barzanallana en Bucarest, quienes salvaron las vidas de miles de judíos durante el Holocausto, según han informado los impulsores.
Los atentados terroristas que se están multiplicando con rapidez en Occidente se diferencian de las espantosas guerras que desde hace años asuelan Siria y otros países musulmanes, porque parecen el producto de mentes alteradas que actúan en forma individual. Por eso se los llama «lobos solitarios». No estoy de acuerdo. Semejante aseveración tiene dos objetivos principales: tranquilizar la culpa de quienes deben prevenirlos y seguir ignorando su causa profunda.
Hay una creencia tan extendida como falsa de que Mahmud Abás está por fin dispuesto a aceptar la solución de dos Estados propuesta por la ONU en noviembre de 1947, cuando dividió el Mandato de Palestina en dos áreas: una para el pueblo judío y otra para el pueblo árabe. Los judíos de Palestina aceptaron el acuerdo y proclamaron un Estado-nación para su pueblo que llevaría su nombre histórico: Israel. En cambio, los árabes de Palestina rechazaron la división y declararon que nunca aceptarían un Estado para el pueblo judío y la estadidad para el pueblo palestino. Era mucho mayor su deseo de que no hubiese un Estado para los judíos que el de tener un Estado para su propio pueblo.