¿Quiénes son los alemanes para Primo Levi? Claro, los verdugos. Pero esta definición no le bastaba. Quería comprender todos los matices del Mal que encontró en Auschwitz también por ese impulso de químico en la investigación “naturalista”, esa curiosidad por el género humano que lo acompañó hasta en el campo de exterminio, en cierto modo “salvándolo” y abriéndole después el camino a la escritura.