Todos recordamos el atentado terrorista del pasado viernes en Jerusalem, con el resultado de dos policías asesinados. Pues para diversos medios de la prensa española, fue más importante destacar la muerte de los terroristas que la de las víctimas asesinadas. Este relato sobre la actualidad de Israel -el israelí como atacante y victimario y el terrorista como agredido y víctima haga lo que haga- revela una estructura más profunda que reaparece cada cierto tiempo con renovadas fuerzas: el judío como sospechoso habitual, como agresor constante, como asesino de indefensos.